Aunque su verdadero nombre fue Fuad Jorge Jury, Leonardo Favio nació el 28 de mayo de 1938. Fue cantante, compositor, actor, director y productor de cine.

Catalogado como uno de los más grandes cineastas del país, sus películas son consideradas de culto. Su paso por la música también lo ubicó como uno de los precursores de la música romántica nacional.

Creció en una familia muy humilde en Las Catitas, provincia de Mendoza. Siendo muy pequeño sufrió el abandono de su padre y vivió una infancia turbulenta, muy conflictiva, que lo destinó a pasar por estadías en reformatorios e incluso, en prisión. Esta experiencia aparece reflejada en la historia de una de sus primeras películas, Crónica de un niño solo, 1964, título que le valió la atención de la crítica especializada.

El interés por el cine, la actuación y la música aparecen en su infancia, en parte estimulado por su madre, guionista de radionovelas, que le conseguía algunas participaciones en la radio mendocina local.

Instalado en Buenos Aires desde muy joven, Leonardo logró posicionarse, primero, como actor, de la mano de Leopoldo Torres Nilson 🇦🇷 (1924 – 1978) y, casi en paralelo, como cineasta. Son ejemplos de sus películas más recordadas «El amigo», 1960, «Juan Moreira», 1973, «Romance del Aniceto y la Francisca», «Nazareno Cruz y el Lobo», 1975, «Soñar, soñar», 1976.

Sus producciones llamaban la atención por su modo de combinar el estilo del cine nacional tradicional con la cultura popular y contaron con la participación de reconocidos artistas, como Rodolfo Bebán 🇦🇷 (1938- 2022), Susana Giménez 🇦🇷 (1944), Alfredo Alcón 🇦🇷 (1930 – 2014) y Graciela Borges 🇦🇷 (1941).

Su carrera de cantante y compositor llegó un tiempo después cuando, invitado por un amigo, se presentó en el emblemático programa de televisión «La botica del Ángel», conducido por Eduardo Bergara Leumann 🇦🇷 (1932- 2008). A partir de entonces, firmó contrato con una importante discográfica con la que produjo y lanzó muchos de sus hits románticos. Estos le dieron fama y popularidad, tanto a nivel local como internacional; y realizó múltiples giras por toda Latinoamérica.

Alternó las carreras de actor y director con la de estrella de la canción romántica a lo largo de toda su vida con el propósito de gestionar y financiar sus producciones cinematográficas con las ganancias que le dejaba la música. Fuiste mía un verano y Ella ya me olvidó fueron algunos de sus temas más exitosos.

Desde su infancia mantuvo su compromiso y afecto con el movimiento peronista. Si bien no militó para el partido, sus películas expresaban su ideario político.

Tuvo encuentros con el General Perón en un par de oportunidades, pero nunca aceptó ocupar cargos políticos. Participó como presentador en el acto de bienvenida que se organizó, en 1973, cuando Perón regresó de su exilio. El final trágico de dicho evento, conocido como la Masacre de Ezeiza, marcó a Leonardo Favio para el resto de su vida y, tras el golpe militar de 1976, tuvo que exiliarse del país.

En 1999, realizó «Perón, sinfonía de un sentimiento», un documental de seis horas de duración, que contaba la historia del peronismo y que nunca llegó a presentarse en la pantalla comercial.

Se casó dos veces y tuvo dos hijos en cada matrimonio. Su hijo menor, Nicolás, fue el compositor e intérprete del tema musical de su última película, «Aniceto», por la que fue galardonado con el Cóndor de Plata en 2008.

Siguió trabajando hasta que el cuerpo se lo permitió; falleció el 5 de noviembre de 2012, a los 74 años.

Sus restos fueron despedidos en el Salón de los Pasos Perdidos del Honorable Congreso de la Nación.

Al año siguiente de su deceso, la Universidad de Buenos Aires lo nombró Doctor Honoris Causa.

Les compartimos la letra de «Cuando llegue la hora».

Yo, yo le canté a la vida

Cotidiana y sencilla

Por una simple manera

de pensar y sentir.

Por eso estoy seguro

Que cuando yo me vaya

Cuando llegue la hora

De empacar y partir

En alguna recova

Un par de vagos reos

Una triste sonrisa dibujándote

Y tal vez, digo, tal vez

En la humilde mesa de un obrero

Mandarán a la cama, los niños adormir

Y así n la sobremesa

Surgirá mi recuerdo

Con la canción del loco

Fue que te conocí.

No aspiro a mamás, no aspiro a más

Tan solo, si es posible

Entre mis manos quietas

Quisiera acariciar

Un rosario, el más simple

Y que me dejen sólo

O con algún amigo

Que quiso trasnochar.

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